viernes, 1 de mayo de 2020

Treinta años dan para mucho

Treinta años dan para mucho

Francisco Muñoz Guerrero (*)

Que el deporte ha ejercido una influencia notable en el devenir de los pueblos es algo que nadie cuestiona. Desde que el rey Ifitos (1) organizó en la ciudad de Olimpia, en el Peloponeso, al pie del monte Kronion, unos juegos en honor de Zeus, el padre del panteón griego, el deporte ha estado presente en la mayoría de las manifestaciones culturales de todos los tiempos. El carácter de aquellos festejos era marcadamente religioso por cuanto estaban consagrados a un dios y en ellos el deporte siempre fue la manifestación más arraigada.

La importancia que esos juegos alcanzaron fue tal que Ifitos logró de todos los Estados griegos que el suyo fuese considerado neutral en las confrontaciones bélicas que con frecuencia sacudían la región y que durante la celebración de los juegos -que tenían lugar cada cuatro años- se declarase una tregua entre todos los pueblos de la Hélade. Los vencedores de los juegos se convertían en ciudadanos admirados a los que los mejores poetas griegos dedicaron sus versos para cantar sus victorias.
Esta prevalencia del deporte sobre otras manifestaciones no es un asunto baladí debido a que se ha convertido en una especie de necesidad de las sociedades y ha ido más allá de los espacios que le son propios para formar parte de los valores sociales y culturales del día a día. Su práctica, ligada desde siempre a la calidad de vida y a la salud, bien puede ser una medida del avance de los pueblos en el recorrido por los predios de la historia.

En ese largo camino el deporte ha traspasado culturas y pueblos y los ha trascendido, y aunque con el tiempo han ido cambiando los modos y las modas, siempre ha conservado la impronta de esfuerzo, sacrificio y deseo de vencer. En esta línea se expresó Rodrigo Sánchez de Arévalo, en su Vergel de los príncipes (1454-1457): «Otro sí, mas noble exercicio es e deporte el torneo, que non la justa, porque mas figura tiene de guerra, e mas allegado es al peligro e a la fortaleza» (2).

Una actividad de este calado, la deportiva, cuenta con su propia forma de expresión, con sus propias voces, con sus propias palabras para definir y ser definida. La clara y progresiva importancia del deporte en el entorno social hacía necesaria una reflexión precisa y detallada sobre este aspecto muy particularmente sobre las expresiones específicas de las diversas manifestaciones, en particular aquellas que nos llegaron procedentes de otras lenguas. Muchas de estas se afianzaron en la lengua general e incluso en la lengua culta y ya forman parte del acervo lingüístico de la comunidad hispanohablante.

La lengua evoluciona en la misma medida que cambian y se desarrollan los vínculos de comunicación y las actividades que interrelacionan a los hablantes. El lenguaje deportivo no es ajeno a esta mudanza por cuanto se ocupa de nominar, detallar y definir las prácticas vinculadas al ejercicio físico, ya sea en sus matices meramente lúdicos como 'diversión, holgúra, passatiempo’ (3) o en representaciones de pura competición.

El primer fruto del interés de Jesus Castañón por este lenguaje de especialidad fue Lengua y fútbol. Mundial 82, un trabajo universitario que vino a materializar una idea gestada en Gijón el 19 de diciembre de 1981 y que se doctoró diez años más tarde en la Universidad de Valladolid con la tesis Léxico de fútbol en la prensa deportiva española: 1938-1989.

Desde entonces, la actividad investigadora del autor ha sido una constante que ha abierto camino a otros especialistas.



Francisco Muñoz Guerrero y portada del libro La comunicación deportiva y la lengua española.



Los estudios llevados a cabo por Jesús Castañón sobre del lenguaje deportivo, sus variedades léxicas, la morfología, las adaptaciones fonéticas, las grafías, los aspectos sociolingüísticos y cualesquiera otros relacionado con la comunicación han cristalizado en la edición de libros, en colaboraciones en periódicos y revistas, en la participación en congresos internacionales y en la elaboración de textos universitarios. Todo ello lo han convertido en un autor de referencia para investigadores, universidades, periodistas e instituciones de España y América que, como la Real Academia Española o el Consejo Superior de Deportes, recurren a él como fuente de consulta y asesoramiento en el uso de la terminología deportiva.

Han sido treinta años de permanente actividad en el campo de la lengua de especialidad. Ahora, en el comienzo de la segunda década del tercer milenio, Jesús Castañón, que se llama a sí mismo «eterno aprendiz», nos sorprende de nuevo con La comunicación deportiva y la lengua española -como hace poco lo hizo con un volumen dedicado a los términos de origen extranjero (4)- y nos ofrece un recorrido por esos treinta años de incansable labor investigadora y divulgadora.

El libro, después de una introducción del autor en la que nos cuenta abiertamente su peregrinaje por las no siempre desbrozadas veredas del estudio y la búsqueda, arranca con un significativo capítulo intitulado «El lenguaje como herencia espíritu y alma de la Patria». A partir de ahí, hace un repaso metódico y sin concesiones a planteamientos falaces en el que analiza la corrupción, la perversión y la destrucción del lenguaje deportivo, se adentra en los nuevos tiempos de la comunicación y concluye con un breve epílogo en el que aventura que el siglo XXI puede ser la oportunidad esperada para la comunicación inteligente.

El libro, mucho más que una visión retrospectiva de seis lustros de estudio sobre el lenguaje especializado, disecciona las cuatro grandes etapas que configuran la relación entre la comunicación deportiva y la corrección idiomática. Página a página va desgranando la evolución del lenguaje del deporte, los intentos por adoptar al esquema fónico del español los términos y expresiones propias de las distintas manifestaciones deportivas, la resistencia que periodistas, lingüistas y sociólogos han opuesto a los abusos de la jerga, a las muletillas, a la escritura caprichosa de determinadas palabras, a los eslóganes, a los solecismos, a los calcos, a las confusiones semánticas, a las inexactitudes gramaticales, a los modismos superfluos y, por supuesto, a las impropiedades léxicas por su influencia en los registros de la lengua y por considerar que empobrecen e idioma. Esta Oposición, que no es gratuita, obedece al hecho de considerar la importancia que el lenguaje deportivo, en tanto que lengua de especialidad, tiene en la renovación y enriquecimiento de la lengua general.

Castañon, que muestra una gran preocupación por un uso decoroso del idioma, con sus luces y sus sombras, nos ofrece las reflexiones que han hecho un gran número de autores en torno al lenguaje deportivo en sus diversas obras, señaladas para interés de otros especialistas. Es un repaso somero pero de gran alcance, metódico y perfectamente armado en el cuerpo del texto genera.

Las numerosas notas insertadas a pie de página en La comunicación deportiva y la lengua española son por sí mismas un completo y extenso glosario terminológico que sin duda será de provecho para los estudiosos de esta forma .de comunicación especializada. Este tesauro terminológico se completa con un registro de profesionales de la comunicación, la lingüística, la sociología y la docencia de los que se incluye una breve semblanza al término del libro, en el apartado "Nuevos tiempos». La extensa referencia bibliográfica es una más de las bazas de esta obra que nace como una especie de homenaje a esos treinta años de trabajo y a partir de los cuales, en reflexión del autor, llega la hora de construir con armonía «para iluminar las confusiones y superar los desafíos de un ámbito en permanente ebullición».

Madrid, enero de 2011.
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(*) Periodista y escritor de narrativa. Secretario General de la Fundación del Español Urgente BBVA, es coautor de varias publicaciones de la Agencia Efe sobre el lenguaje .en los medios de comunicación y de los libros de estilo de Red EléctricEspañola y de los colegios de abogados de Madrid y Granada y ha colaborado en el Libro de Estilo Garrigues. Dirige la revista Donde dice...

(1)   Ifitos, rey de Élida, organizó la primera olimpiada en el 884 a. C. A partir del 776 a. C. los años se contaron por olimpiada, esto es, por el tiempo transcurrido entre unos y otros Juegos olímpicos. Así fue hasta el 394 d. C., fecha en que fueron suprimidos por el emperador Teodosio.
(2)   Real Academia Española: Corpus diacrónico del español (CORDE). El subrayado es mío.
(3)   Diccionario de la lengua española, edición de 1732. Real Academia Española.
(4)   Términos deportivos de origen extranjero. Edmundo Loza Olave y Jesús Castañón Rodríguez. Universidad de La Rioja. Logroño, 2010



miércoles, 1 de abril de 2020

La responsabilidad lingüística del periodista


La responsabilidad lingüística del periodista

Alberto Pedro Pérez Sánchez (*)

El periodista ama contar cosas y, como tal, quiere hacerla bien. En mi caso también amo el deporte y por eso quiero cuidarlo. Creo que lo dignifico si lo mimo y eso conlleva hablarlo con delicadeza y corrección. De este modo conseguiré que el que lo escucha o el que lo lee sienta un mayor respeto por él. Los que trabajamos en el habla del deporte tenemos una enorme responsabilidad. Nos dirigimos a millones de personas que esperan con avidez que les informemos. Sin saberlo, incorporan a su vida montones de términos que nosotros les contamos. Estamos contribuyendo a su formación intelectual y, al mismo tiempo, servimos a nuestra profesión.

Cuando mi querido 'profesor' Castañón me invitó a participar en este apasionante buceo por el idioma del deporte, pensé en intentar explicar las verdaderas motivaciones que me han convertido en un hincha del idioma. Diría que son principalmente reivindicativas. He crecido escuchando los prejuicios de colegas en distintos ámbitos extradeportivos acerca de los constantes errores que comete el periodista deportivo en sus relatos. Errores sí porque sería poco productivo no analizarse, pero nunca porque el deporte no merezca un cuidado mayor y ahí es donde me rebelo. Quien lo considera un contenido menor está menospreciando a quien lo habla y a quien lo escucha y desde las dos trincheras hay un interés enorme en la cantidad y preciado en la calidad. Me sonroja encontrar mi nombre en estas páginas cercano al de lingüistas, literatos y periodistas excelsos que se han preocupado del buen uso del idioma deportivo. Razón de más para sentir una responsabilidad enorme por hablar cada vez mejor y gracias al profesor Castañón lo intento aunque nunca será suficiente.



 

Alberto Pérez y portada del libro La comunicación deportiva y la lengua española.

Diré en defensa de la profesión que es muy difícil cuidar términos en lo vertiginoso del relato, que da muy poco tiempo a pensar y que preparar lo imprevisto es una tarea que aún no se ha inventado. Los más artistas del balón se equivocan pasando y nosotros hablando, pero entrenamos para reducir los errores y creo que la cosa va bien. Estoy seguro de que podríamos defender muy dignamente cualquier otra materia del habla en la que antes puedes sentarte en una mesa para pensar lo que quieres decir. Hacerla casi al mismo tiempo lo complica, pero debemos poner todos los medios para solventarlo por respeto a nuestra profesión. En todo caso este libro es una magnífica oportunidad para actualizarse y ha de ser manual de referencia para todos los que 'servimos' al deporte.

Acabo mostrando mi gratitud al profesor Castañón por pensar en mí para concluir un trabajo tan útil para la profesión e invitando a todos a contribuir desde su pequeño espacio al bien común. Si dedicamos un poco de tiempo a cuidar lo que contamos y cómo lo contamos, haremos del idioma deportivo un área de magnitud incalculable y, lo que es más importante, respetada por todos.


Salamanca, 2011.
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(*) Periodista que ha sido profesor de periodismo, locución en transmisiones deportivas y comunicación e información en televisión en la Facultad de Comunicación de la Universidad Pontificia de Salamanca, entidad en la que ha promovido las Jornadas de Comunicación Deportiva y el Título de Experto en Comunicación Deportiva. Su trayectoria periodística comprende facetas como narrador de partidos de Primera División en Audiovisual Sport, redactor del diario Tribuna de Salamanca, redactor de la Cadena Cope en Salamanca y, actualmente, como jefe de deportes de Radio Salamanca, de la Cadena Ser, corresponsal del diario As en Salamanca y columnista del diario Tribuna de Salamanca.


domingo, 1 de marzo de 2020

Prólogo


Prólogo

Alberto Gómez Font (*)


Siempre me han dado algo de lástima los ejecutivos que madrugan todos o casi todos los días para llegar a tiempo de desayunar en el aeropuerto y tomar el primero o el segundo avión desde Madrid a Barcelona o viceversa, pasarse el día trabajando y luego, por la tarde, ir al aeropuerto, tomarse un whisky, subir de nuevo al avión y volver a su ciudad.

Las pocas, poquísimas veces, que he tenido que volar temprano entre alguna de esas dos ciudades, me he dado cuenta de que la mayoría de los pasajeros -los hombres encorbatados, las mujeres con traje de chaqueta y todos con portafolios- al entrar en el avión saludan a los miembros de la tripulación con una familiaridad que demuestra que se ven muy frecuentemente; todo resulta muy natural, muy familiar.

Sólo una vez he hecho ese trayecto de ida y vuelta en el mismo día, y eso fue el 23 de julio de 1992. Volaba desde Madrid hacia Barcelona cuando aquella azafata volcó el vaso de zumo de naranja sobre mis pantalones, sobre los pantalones del único traje que llevaba, pues iba a pelo, sin equipaje -ni siquiera un portafolios-, ya que debía regresar ese mismo día por la tarde. Tras comunicarle a la señorita esa circunstancia ella se azoró aún más y, tras-cavilar durante unos instantes, me indicó que la siguiera hacia la parte delantera del avión. Allí, en el pequeño habitáculo destinado al descanso de los miembros de la tripulación, tomó un par de toallas, las empapó en agua muy caliente, se agachó frente a mí y comenzó a frotar sobre mis pantalones justo en la zona donde termina la bragueta y comienza la pernera, y desde ahí hasta la rodilla, una y otra vez, de abajo arriba y de arriba abajo... No sé si la cosa no llegó a más debido a mi timidez, a la suya, o a que el avión comenzó a descender hacia el aeropuerto de El Prat de Llobregat; pero sí se me ha ocurrido, en otros vuelos, sobre todo en los transoceánicos -para tener más tiempo- al ver a una azafata atractiva, la posibilidad de forzar el accidente del zumo de naranja con la esperanza de que se repita la escena posterior.

Ese día, 23 de julio de 1992, a las 12.00 h, se celebró en el Centro de Prensa Olímpica de Barcelona el acto de presentación -y posterior reparto a los periodistas hispanohablantes- de un librito titulado El idioma español en el deporte - Guía práctica, que era el resultado de un congreso internacional celebrado entre los días 13 y 16 de mayo de ese mismo año en Logroño. Con el pantalón limpio, aunque la pernera izquierda quedó algo acartonada, asistí a esa presentación en Barcelona como coautor del libro y en aquel congreso en Logroño tuve la suerte de conocer a Jesús Castañón.

La Agencia EFE -por medio de su Departamento de Español Urgente- y la Consejería de Cultura, Deportes y juventud de la comunidad autónoma de La Rioja colaboraron durante varios años en la organización de congresos dedicados al estudio del uso del español en diversas áreas del saber. El primero de esos congresos -celebrado en abril de 1991- se tituló El neologismo necesario y una de sus secciones estuvo dedicada a los neologismos en la prensa deportiva. Me tocó actuar como moderador de esa mesa redonda, aprendí mucho de los ponentes y recordé en público (ya en 1989, en un seminario titulado El idioma español en las agencias de prensa -organizado por la Agencia Efe y la Fundación Germán Sánchez Ruipérez-, se había hablado de la necesidad y oportunidad de tratar ese asunto en una reunión de especialistas) la necesidad de convocar una reunión u organizar un congreso sólo sobre el uso del español en el deporte, con vistas a los juegos Olímpicos de 1992, para hacer unas listas con los términos usados en los deportes olímpicos y procurar mejorar el uso del castellano en las noticias sobre esos juegos. Faltó, eso sí, alguien que hubiera sido muy importante que estuviese entre nosotros para hablar de los neologismos en la prensa deportiva: Jesús Castañón, y faltó porque aún no lo conocíamos.

Y ya hemos dicho que ese congreso se celebró, en Logroño, en mayo de 1992. Allí nos reunimos filólogos, periodistas y deportistas de varios países hispanohablantes y, gracias a un trabajo previo, logramos hacer algo poco habitual: publicar un libro útil, un libro de consulta, sólo un mes y medio después -en julio- de la sesión de clausura (el libro de actas se editó en 1994); es el único congreso en el que yo he participado que ha logrado producir inmediatamente lo que se pretendía desde su convocatoria: un libro útil, un material práctico para el trabajo de los interesados en el asunto. El trabajo previo mencionado corrió a cargo del Departamento de Español Urgente de la Agencia EFE y de las oficinas de la agencia en todas las capitales hispanoamericanas. Hicimos unos listados con las palabras usadas en los deportes olímpicos en cada país hispanohablante, los revisamos minuciosamente durante casi un año con la colaboración del Consejo Asesor de Estilo de la Agencia EFE (formado por académicos, catedráticos y periodistas), y el resultado, titulado Léxico de los deportes olímpicos, se repartió entre los asistentes al congreso para que lo revisaran, lo estudiaran y, entre todos, hiciésemos una versión final.


 


Alberto Gómez Font y portada del libro Tendencias actuales del idioma del deporte.

Tuvimos en esa ocasión una gran suerte: que Jesús Castañón fuera uno de los participantes en el congreso y, cómo no, uno de los más activos y de los que más interés puso en ayudarnos a lograr la versión final del librito que luego presentaríamos en Barcelona. Y después de conocer a Jesús Castañón y de conocer su obra y de comenzar a conocer algo de lo muchísimo que sabe, uno se plantea que a partir de ese momento ya no podrá prescindir de él siempre que haya que hablar sobre el lenguaje en el deporte. Y así ha sido a partir de entonces: cada vez que me han encargado organizar o coordinar un seminario sobre el uso del español en los medios de comunicación, he procurado incluir una sesión dedicada a la información deportiva y he invitado a mi amigo Jesús Castañón, pues además de ser un sabio y un gran lingüista, es eso, un amigo. Hemos trabajado juntos en los Cursos de Corrección de Textos en la Prensa Escrita organizados por la Fundación Duques de Soria en Salamanca y en Valladolid. Hemos colaborado en las jornadas organizadas por el Instituto Andaluz del Deporte y el diario Sur de Málaga para revisar y mejorar el uso del español entre los periodistas deportivos. Hemos compartido las horas dedicadas al uso del español en el máster de Periodismo de Agencia organizado por la Agencia EFE. Estar presente en una de sus clases, ponencias o conferencias es aprender disfrutando, tanto por la forma de exponer su sapiencia, como por ver cómo disfruta Jesús Castañón contando lo que sabe.

Dos años después de conocerlo lo eché mucho de menos. En Caracas, en abril de 1994, en el II Coloquio de Lingüística: "Lenguaje y Comunicación'; me tocó actuar como moderador en tres talleres dedicados al análisis del español en la información política, económica y deportiva. En ese último, el de la prensa deportiva, fui consciente de que el que tenía que haber estado allí era Jesús Castañón, no sólo por lo que hubiese aportado al taller, sino por lo que él habría disfrutado aprendiendo cosas nuevas, cosas del lenguaje del deporte en Venezuela, pues una de sus muchas virtudes es que ha sabido huir de la comodidad de dedicarse a estudiar esa faceta del lenguaje sólo en España, de donde él es y donde él trabaja, y ha saltado el Atlántico para empaparse de lo que hacen los periodistas deportivos de todo el mundo hispanohablante, hasta conocer igual de bien lo que se hace y se deshace en América y en España. Allí, en Caracas, hablamos, cómo no, mucho de béisbol o beisbol (así lo pronuncian en Venezuela y en todo el Caribe), y yo recordaba los recreos de mi colegio en Colombia, en los que ese juego -para nosotros aún no existía el concepto `deporte'- era nuestro preferido y fabricábamos los bates con pedazos de bambú grueso (guadua), y recordaba algunas palabras como 'estraik', 'ponchao'...; recuerdos que me llevaban intermitentemente a Logroño, cuando nos juntamos a revisar la lista de términos propios del béisbol y Jesús Castañón nos sorprendió con conocimientos poco habituales para un español; sabía lo que era un 'jonrón', un 'primera base', un "pitcher"...

Jesús Castañón es un investigador incansable, es un sabio indispensable, aunque uno no se imagine a un sabio tan joven, es uno de esos especialistas dedicados en cuerpo y alma a su materia de estudio. Sabemos gracias a las bibliografías que cita en sus trabajos que hubo ya otras personas dedicadas a analizar el uso del español en los deportes, pero lo sabemos por él, pues de lo contrario hubieran seguido siendo desconocidos para la mayoría de los que trabajamos en los departamentos de estilo de los medios de comunicación. Sabemos así algo de lo que había antes de él, y sabemos bastante mejor lo que habrá después, ya que se ha preocupado de crear escuela, de despertar el interés en sus alumnos, de lograr que se enseñe esa materia en la universidad; habrá un antes y un después de Jesús Castañón, pero lo más importante es el ahora, el presente, y todo lo que todavía le queda por hacer a ese joven sabio, todo lo que a los demás nos queda por aprender de él.

No ha pasado inadvertido su saber para la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española, y al sentir la necesidad de ponen al día los términos deportivos que aparecen en su diccionario han recurrido al que más sabe de eso, a Jesús Castañón, que ya ha revisado, corregido, actualizado y aumentado esa lista de palabras para la 22ª edición y sus posteriores actualizaciones. (La Academia, en esta ocasión, ha recurrido a la persona que más sabe del lenguaje deportivo sin tener en cuenta si es o no miembro de esa institución, cosa que no hizo, y muchos lo lamentamos, al editar su Ortografía de la Lengua Española, pues no pidió su colaboración a los expertos en ortografía que hay en el mundo hispanohablante y no son miembros de ninguna academia de la lengua, y editó un libro defectuoso, con lagunas y errores de bulto).

Y qué mejor para seguir aprendiendo de Jesús Castañón que leer este libro, y yo puedo decirlo con conocimiento de causa, pues ya lo he leído y he disfrutado leyéndolo. Es quizás, el primer libro de Jesús Castañón que he leído entero, pues los demás lo utilizo como libros de consulta, y he podido ver el gran esfuerzo, la minuciosidad de sus investigaciones, su interés en poner los datos a nuestro alcance de la forma más sencilla posible y a la vez con un rigor científico admirable. Jesús Castañón nos lleva a su terreno y lo hace de tal forma que es imposible no dejarse llevar, pues de la misma forma que él disfruta contándonos sus descubrimientos nosotros disfrutamos gracias a su forma de contárnoslo. Nos descubre cosas en las que nunca habíamos pensado, como la relación del tango con la hípica o la afición de Antonio Mingote al fútbol.

Debo advertir, ya para terminar, que cuando Jesús Castañón me pidió que escribiera este prólogo me acordé de una situación similar, cuando yo le pedí a Emilio Sanz de Soto que escribiera el prólogo para un libro mío sobre cócteles y él me avisó de que era abstemio. Y es que yo de deportes no sé nada, o casi nada; ni los practico ni soy aficionado a seguirlos por la televisión, soy un abstemio del deporte que lo poco que sabe de ese mundo se lo debe a su buen amigo Jesús Castañón.

Madrid, octubre de 2001.

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(*) Alberto Gómez Font es corrector de estilo en el Departamento de Español Urgente de la Agencia Efe (España). En el ámbito deportivo ha coordinado el Seminario internacional El Idioma Español en las Agencias de Prensa, el Seminario El Neologismo Necesario, el congreso internacional El idioma español en el deporte y el I Encuentro sobre el idioma español en el deporte. Ha dirigido los Talleres de comunicación en el II Coloquio de Lingüística: "Lenguaje y Comunicación". Ha coordinado los seminarios Corrección de textos periodísticos. Coordinador de varias publicaciones de la Agencia Efe sobre cuestiones lingüísticas, es autor del Vademécum de Español Urgente (I) y (II) y coautor de todas las ediciones del Manual de Español Urgente. Desde 1996, crea y modera en Internet Apuntes, un foro de debate sobre el uso del español.

sábado, 1 de febrero de 2020

Veinte años es mucho


Epílogo

Veinte años es mucho

Tulio Guterman (*)

Que veinte años no es nada dice el tango y son los años que cumplió Jesús Castañón Rodríguez detrás del lenguaje deportivo. Un mérito y un ejemplo de insistencia y trabajo incesante.

Conocí personalmente a Jesús en un encuentro de cientistas sociales del deporte en Buenos Aires, en 2000. Allí llamó la atención a una notable y nutrida audiencia sobre la necesidad de que quienes se refieren al mundo del deporte conozcan los términos con que se designan las mismas palabras a lo ancho y a lo largo del territorio iberoamericano. Me impresionó en aquel momento su determinación y claridad de conceptos, su parsimonia y la seguridad conceptual de quien ha recorrido una temática con evidente profundidad y calificación profesional.

Estaba al tanto, un tiempo antes, de sus trabajos y sus frases inquietas y características a través de innumerables mensajes de ida y vuelta a través del correo electrónico. También tengo varios de sus libros en mi biblioteca, lo que quizás me coloca en una dimensión privilegiada como para echar una opinión sobre su producción.

Su trabajo en idioma y deporte tiene tres características que le dan un valor notable: diversidad, originalidad y continuidad.


 

Tulio Guterman y portada del libro Tendencias actuales del idioma del deporte.

La diversidad se puede percibir en la enorme cantidad de temáticas que aborda el autor. Poesía, literatura y géneros literarios, estudios sobre el idioma, jerga y música, humor y relatos radiales, que son todas formas que adopta el lenguaje deportivo al expresarse. La amplitud de su trabajo no se limita solamente a los autores de España sino que ha cometido la infrecuencia de ver más allá de sus fronteras, al dar a conocer, desde la mirada de su propia disciplina, los trabajos de autores de otras latitudes, como el caso de los humoristas literarios y humorísticos argentinos, como el caso de Quino, Caloi, Mordillo y Fontanarrosa.

En un mundo que tiende lamentablemente a la copia, la repetición y la homogeneización, Castañón Rodríguez nos envuelve con su originalidad, no sólo en el sentido de aportar a la cultura toda una mirada sobre temáticas nuevas sino en el uso de los medios para la expansión de un cúmulo de información de enorme significación cultural. Esto puede recabarse en la enorme cantidad de libros publicados, de artículos en revistas en formato papel, de su asistencia a programas de televisión y radio.

Y, sobre todo, por su presencia pregnante en diversos sitios en la World Wide Web, con Idiomaydeporte.com como eje distribuidor de enlaces calificados. Si de este sitio es el editor, como colaborador de otros espacios ha tenido una notable relevancia: construyendo contenidos sin prisa y sin pausa, en espacios de notable referencialidad como La Página del Idioma Español <www.el-castellano.com> Lecturas: Educación Física y Deportes <www.efdeportes.com>.

La continuidad ha hecho posible estos últimos veinte años, que como dice el tango no es nada y es mucho, porque en definitiva, hablamos de un lenguaje de pasiones y reflexiones, de estudios y pensamientos que reflejan un momento histórico y social determinado. Muchos jóvenes estudiosos pueden hoy encontrar en esta obra un ejemplo valioso de alguien que no ha cejado en su esfuerzo, más allá de las circunstanciales dificultades. Una apuesta que, sin duda, ha valido la pena.
Por todo esto, ¡Feliz Cumpleaños, Jesús, con el Lenguaje Deportivo y por 20 años más!

Buenos Aires, octubre de 2001.
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(*) Tulio Guterman es director y editor de la revista digital Lecturas: Educación Física y Deportes <http://www.efdeportes.com>, en Buenos Aires. Docente formador en Educación Física; es integrante y miembro fundador del Area Interdisciplinaria de Estudios del Deporte (SEUBE, FFyL, UBA). Pionero en la creación de contenidos del deporte en español en entornos multimedia, desempeña la función de webmaster del sitio Gimnasia Argentina, de creador y webmaster del sitio juegos! En línea, de fundador de la lista Educación Física, del Ministerio de Educación de Argentina, y de coordinador de la lista Psicologia do Esporte, situada en el servidor del Centro Esportivo Virtual de Campinas (Brasil). Es autor del libro Informática y Deporte.



miércoles, 1 de enero de 2020

Recursos idiomáticos en las portadas de la prensa deportiva

"Recursos idiomáticos en las portadas de la prensa deportiva", en Nuevas tendencias de la lengua española en los medios de comunicación. Málaga: VG Ediciones, 2008, págs. 101-112ISBN: 978-84-612-6746-0.Formato libro de 17 x 24 cms.

Texto escrito en 2006 en Asturias, Madrid y Valladolid.


Comenta los cambios en la presentación de la redacción deportiva en el siglo XXI en Iberoamérica como una forma de renovación del idioma. Describe los criterios y principios de actuación de las empresas de prensa escrita para unir el relato de los acontecimientos a la sugerencia de emociones. Y realiza un análisis de los diferentes recursos lingüísticos, de carácter fónico y léxico, que emplean los diarios deportivos de España y América.

domingo, 1 de diciembre de 2019

Mujer y deporte. Evolución de la presencia femenina en el fútbol español

"Mujer y deporte. Evolución de la presencia femenina en el fútbol español", en De igualdad y diferencias: diez estudios de género. Madrid: Huerga & Fierro, 2009, págs. 167-197ISBN: 978-84-8374-750-6. Formato libro de 1,5 x 21 cms.

Texto escrito en 2007 en Asturias, Madrid y Valladolid para abordar la incorporación de la mujer en el mundo del fútbol.


Tras repasar un marco histórico sobre el fútbol femenino internacional, comenta su implantación en España y la incorporación de la mujer a todos sus estamentos, tanto dentro de la cancha (jugadoras, entrenadoras, árbitras, aficionadas, directivas, administrativas, gestoras...) como fuera del estadio con la participación femenina en la vivencia social en música, literatura, cine, humorismo, videojuegos y educación.

viernes, 1 de noviembre de 2019

Los extranjerismos del deporte en español

"Los extranjerismos del deporte en español", en Il linguaggio dello sport, la comunicazione e la scuola. Milán: Edizioni Universitarie de Lettere Economia Diritto, 2009, págs. 167-181. ISBN: 978-88-7916-429-0. Formato libro de 15,5 x 22 cms.

Texto escrito en 2008 en Asturias, Madrid y Valladolid para abordar la situación, en el siglo XXI, de los extranjerismos del deporte en el idioma español.

Aborda el cambio de visión institucional, con su labor en el registro de voces, el fomento de orientaciones léxicas y gramaticales, la descripción del uso y la incorporación de la lengua del deporte a aspectos de tecnología lingüística.


Repasa diferentes etapas en la preocupación de la comunicación a la hora de ejercer una difusión social responsable de extranjerismos, gracias a la elaboración de vocabularios para la alta competición y de libros de estilo para mejorar la redacción cotidiana.

Y comenta la creciente presencia de la lengua del deporte en el ámbito educativo, tanto en actividades de enseñanza reglada de la educación secundaria y la enseñanza del español para extranjeros como en la enseñanza no reglada con actividades que favorecen el aprendizaje de idiomas en un entorno atractivo y contemporáneo.