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lunes, 1 de febrero de 2021

La compleja y trascendente realidad del término deporte


Jesús Castañón Rodríguez

En el siglo XXI, el deporte de los países que hablan español constituye una multitudinaria pasión, de variadas voces y acentos, en la que han realizado aportaciones los recintos de competición, las tribunas, los medios de comunicación y las recreaciones artísticas. Acoge una participación sin exclusiones que ha suscitado el interés de todo tipo de estudios sociales e instituciones, entre las que se hallan las lingüísticas y las religiosas.

 El estudio del idioma español en el deporte, llevado a cabo por la Real Academia Española, ha registrado los usos que ha recibido este ámbito desde la Edad Media hasta la actualidad. Ejercicios tradicionales, ejercicios de salón, juego de pelota, caza, pesca, esgrima, equitación, torneos, juegos de cañas, juegos de sortija… han dado paso a un creciente interés por las expresiones del deporte moderno, en especial tras las experiencias de México y España en la organización de los Juegos Olímpicos, y por la influencia de sus neologismos al recoger las tendencias más novedosas del español actual.

Desde que se editara el Diccionario de Autoridades en el siglo XVIII, se han su- Deporte: Su definición en el Diccionario de la lengua española 11 mado a esta tarea la Asociación de Academias de la Lengua Española, destacados miembros de Argentina, Colombia, España, Estados Unidos o México y, en los siglos XX y XXI, los directores Ramón Menéndez Pidal, José María Pemán, Dámaso Alonso, Pedro Laín Entralgo, Rafael Lapesa, Manuel Alvar, Fernando Lázaro Carreter, Víctor García de la Concha y José Manuel Blecua.


La preocupación de la Iglesia por el deporte, como lenguaje simbólico universal, arrancó en la Antigüedad con los padres de la Iglesia para sentir la vida cristiana como una lucha y fomentar el crecimiento físico y espiritual. Este perfeccionamiento moral y personal a través del deporte encontró su lugar en la educación gracias a figuras como Thomas Arnold y su Muscular Christianity, el Arzobispo de Pensilvania, Monseñor Ethelbert Talbot con su influencia en la idea de que lo importante no es ganar sino participar y los dominicos Louis Henri Didon con su lema Citius, altius, fortius y Ferdinand Antonin Vuillermet con su libro La juventud y los deportes.

Desde el Concilio Vaticano II el deporte se vinculó a la cultura contemporánea para destacar la dignidad del cuerpo humano, la alegría de vivir, la amistad, el juego y la fiesta en una espiritualidad sin exclusiones que establece relaciones fraternas y favorece las virtudes cardinales, la ética y los valores. En los siglos XX y XXI, esta labor ha contado con las intervenciones de los Papas Pío X, Pío XII, Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI, así como con los trabajos de la Sección “Iglesia y Deporte” en el Consejo Pontificio para los Laicos como observatorio para la labor pastoral, los testimonios de vida cristiana entre deportistas, el estudio de temáticas específicas y la forja de una cultura al servicio de la paz y la hermandad.

Es un panorama que se ha complementado con la labor de los medios de comunicación católicos y la reflexión sobre el lenguaje deportivo, tal y como ha ocurrido en España con los diarios La Gaceta del Norte o El Debate, la formación especializada generada por la Escuela de Periodismo de El Debate o la Universidad Pontificia de Salamanca y la participación de periodistas, deportistas y lingüistas de América y España en 1992 y 2012 en el Congreso Internacional El idioma español en el deporte y el VII Seminario Internacional de Lengua y Periodismo: El español en el periodismo deportivo en un foco de gran importancia para la historia de la lengua y la cultura española: el Monasterio de Yuso, en San Millán de la Cogolla.

En este marco, el deporte ha merecido el estudio de Tomás Emilio Bolaño Mercado, teólogo del deporte, doctor honoris causa por la Organización de las Américas para la Excelencia Educativa, doctor honoris causa por el Consejo Iberoamericano en Honor a la Calidad Educativa, magíster en Teología por la Universidad Pontifica Bolivariana, especialista en sistemas de información por la Escuela de Administración, Finanzas y Tecnología, profesor emérito del Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid y catedrático de la Universidad Pontificia Bolivariana. Especialista en el análisis de las características sociales y raíces humanas del ocio, ha abordado el deporte como forma de deseo de vida paradisíaca, de entrenamiento para la vida espiritual mediante reglas y autodisciplina y de filosofía de vida que va más allá de los resultados. Y ha hermanado esta preocupación espiritual y lingüística en obras como el Diccionario de recreación, para identificar un marco lingüístico de referencia para el ocio, la recreación y otros aspectos educativos, turísticos y de  promoción social; El deporte una analogía de la vida cristiana, para analizar la relación entre deporte y cristianismo desde los textos del apóstol San Pablo hasta la actualidad; e Iglesia y deporte: El deporte es un medio, no un fin en sí mismo, para recopilar sus intervenciones en el Consejo Pontificio para los Laicos y exponer una eclesiología del deporte en la que abundan las referencias idiomáticas en relación con el olimpismo y con el desarrollo de conceptos pastorales a partir de las menciones que de la palabra deporte realizó la V Conferencia Episcopal de América Latina en 2006.

El volumen Deporte propone un ameno recorrido por la vida de este término en el principal diccionario académico. Su historia con el concepto de la voz y su registro en fuentes literarias y lingüísticas, la definición recogida en el Diccionario de Autoridades y su evolución en todas las ediciones del Diccionario de la Lengua Española, el origen del término, el análisis de sus acepciones con el diferente orden en que han sido presentadas y la presencia en formas complejas son los principales aspectos que aborda con minuciosidad y precisión. Aporta una documentada visión de los estudios lingüísticos sobre el tema y datos curiosos sobre la voz deporte en las obras lexicográficas académicas en el siglo presente. Deporte es útil para destacar que el idioma español ha logrado llegar más alto, más lejos y más fuerte.

Asturias, 2013.

viernes, 1 de enero de 2021

Un sugerente punto de partida para el siglo XXI

Jesús Castañón Rodríguez


Desde 1903, se ha extendido el tópico de que el lenguaje periodístico del deporte conforma un ámbito de conflicto, aunque la realidad demuestra que la preocupación por su uso correcto ha ocupado a un centenar largo de profesionales y profesores relacionados con la comunicación. A lo largo de su historia, la forma de expresión de los medios superó la consideración de ámbito de jerigonza exótica, chabacana locución y aluvión de palabras exóticas e ininteligibles en los tiempos en los que el idioma se entendía como una representación de los pueblos e instrumento de acercamiento espiritual. Atendió a solecismos, usos del lenguaje recto y figurado, el exceso de metáforas, tópicos y el tratamiento de barbarismos y neologismos en momentos en que se pretendía eliminar vulgarismos y extranjerismos para combatir la corrupción del lenguaje. Creó libros de estilo en unos instantes en los que se acusaba a los medios de comunicación de pervertir el lenguaje amplificando errores en el uso público del idioma para favorecer la imprecisión y la oscuridad de los mensajes. Cuando se intensificaron estas críticas, hasta considerar que los medios contribuían a la destrucción del lenguaje, se descubrió su peso en la renovación de la lengua general. Y ya en el siglo actual, ha logrado su plena incorporación institucional, una paulatina reflexión universitaria y el fomento de una actitud reflexiva ante sus errores y sus hallazgos.

Entre 1910 y 2010, Andalucía ha realizado diversas reflexiones sobre cinco centros de interés. Primero, la descripción de frases impropias, barbarismos, solecismos y extranjerismos de uso más frecuente que inició Ramón Franquelo Romero en 1910 para cuatro deportes y que llega hasta hoy con la profesora Susana Guerrero para describir neologismos, impropiedades léxicas, redundancias y mecanismos de creatividad. Segundo, la idea de que el deporte ha conformado un lenguaje propio fue destacada en 1969 por el profesor y escritor Antonio Gallego Morell en la imprescindible antología Literatura de tema deportivo. Tercero, la preocupación del periodista por el buen uso del idioma ha convocado desde 1988, entre otros, a José Luque Calderón en el Consejo Asesor del Departamento de Español Urgente, a Francisco Muñoz en la Fundación de Español Urgente BBVA y la revista Donde dice…, a José María Allas Llorente y Luis Carlos Díaz Salgado en el Libro de Estilo de Canal Sur para destacar la responsabilidad social del periodista y la corrección idiomática como herramientas para la calidad de la información y a los periodistas, escritores y filólogos Carlos Santos y Juan Tortosa que analizaron diversos usos en el libro Almería 2005: la ilusión y los riesgos y en el curso de la Universidad de Almería Los protagonistas de la comunicación deportiva en la víspera de los XV Juegos Mediterráneos. Cuarto, la correcta difusión de los extranjerismos en la alta competición, gracias a la labor de la Asociación de la Prensa de Almería que colaboró en la edición de 32 léxicos trilingües de deportes y medios de comunicación para los Juegos Olímpicos y Mediterráneos, obra de Antonia Ordoño. Y quinto, la reflexión sobre la difusión de usos lingüísticos actuales desde 1997 con la labor del Instituto Andaluz del Deporte que convocó el I Encuentro sobre el idioma español en el deporte y que tiene su continuidad en la sección Palabras mayores que acoge el portal de Paco Rengel Basketconfidencial.com.


En este marco, José Luis Rojas Torrijos propone un nuevo paso: la creación de un modelo de libro de estilo en el que los aspectos de redacción cuenten con un enfoque panhispánico. Con experiencia en el diario Estadio Deportivo, la emisora Radio Nacional de España, Canal Sur Televisión, el portal Sports.com, la Jefatura de Prensa de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en Sevilla y el Gabinete de Prensa de la Consejería de Turismo, Comercio y Deporte de la Junta de Andalucía, Periodismo deportivo de calidad amplía el análisis realizado en La información y el deporte y en los trabajos de investigación El deporte en los libros de estilo de España e Hispanoamérica y Bases para la formulación de un libro de estilo de última generación. Construcción de un modelo teórico válido para los medios deportivos escritos digitales en lengua española.

En cuatro grandes capítulos repasa la situación actual del periodismo deportivo en España e Iberoamérica, la caracterización y repercusión social de su forma de expresión, algunas ideas generales sobre el periodismo deportivo de calidad y la propuesta de un modelo de libro de estilo panhispánico para periodistas deportivos. De su lectura se desprenden vías para aplicar normas para la red, principios lingüísticos con enfoque panhispánico y aspectos propios de un libro de última generación. Propone útiles pautas de estilo: técnicas de titulación, titulares específicos para Internet, cuerpo de texto, redacción digital, géneros periodísticos y ciberperiodísticos, fotografía, infografía... Indica las principales fortalezas y debilidades lingüísticas de la información deportiva.

Constituye un sugerente punto de partida para unos tiempos de comunicación global, a toda velocidad y con espacios para participar, crear y compartir información y opinión en un conocimiento portátil, sin límites de fronteras ni horarios integrando tanto a los periodistas como a otros tipos de voces. No sólo tiene una gran importancia el uso de blogs profesionales y de redes sociales, sino que en el día a día también van ganando peso, entre otros productos, crónicas diferenciadas para las ediciones digital y escrita, servicios automatizados de alertas, noticias en tiempo real, noticias a la carta, titulares por correo electrónico, tickers, cortes de archivos de sonido y video para la televisión analógica, digital, digital terrestre, por cable, por Internet y por telefonía móvil, noticias generadas por las propias entidades deportivas en todo tipo de soportes…

Algunos de los planteamientos de este recorrido por la ética y el lenguaje deportivo, apegados a la norma oficial lingüística y deportiva, se verán superados ya que muchas actividades físicas y deportes no están recogidos en las publicaciones de la Real Academia Española, ni todos los existentes se integran en federaciones. Y probablemente, dado el carácter participativo del deporte, la calidad de esta información especializada no se limitará sólo a la labor que pueda realizar el periodista, sino que también hallará su hueco en el don creativo de quienes sean capaces de prender la chispa de nuevos mecanismos para atraer la atención de la audiencia y para generar expresiones, en un juego de asociaciones libres de ideas que cruzan términos procedentes de la acción deportiva, los pasillos del poder, las emociones de la grada y las formas de los medios de comunicación.

Periodismo deportivo de calidad es una obra útil para su consulta y recomendable para la formación de las nuevas generaciones de comunicadores. Constituye un paso más en la larga carrera de relevos que, para el siglo XXI, intenta aprovechar el conocimiento de diferentes puntos de vista para iluminar las confusiones y superar los desafíos de un ámbito en permanente ebullición lingüística.

Asturias, 2011.

martes, 1 de diciembre de 2020

Un viaje por la cultura de la comunicación deportiva mexicana


Jesús Castañón Rodríguez

En el siglo XXI, con el impulso de la comunicación mundial y globalizada, el deporte ha traspasado los límites de los terrenos de competición para establecer nuevas relaciones y convertirse en el diapasón de las emociones colectivas.

Esta pasión de multitudes ha alcanzado una creciente complejidad y significación, de carácter social y cultural, que ha llevado a las universidades de América Latina a reflexionar con conocimiento especializado en las diferentes ramas de las ciencias de la actividad física y el deporte. Y además, a formar profesionales comprometidos con la realidad social de los países mediante la combinación de los tradicionales elementos comunes, básicos, profesionales y especializados de la cultura física con actividades de las ciencias sociales y las humanidades con el fin de permitir una mejor relación con el entorno y atender a la globalización sin olvidar la propia identidad y la tradición cultural.

En este marco, el deporte mexicano ha merecido el estudio de Enrique Rivera Guerrero, un joven y experimentado especialista en comunicación deportiva cuya trayectoria está vinculada, entre otras entidades, a la Universidad de Sonora, el Colegio Mexicano de Gestores Culturales, la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación (AMIC) y la Asociación Sonorense de Cronistas Deportivos (Asocrode).

Con talento y rigor científico, en Cancha Libre. Metodología para la Investigación Social del Deporte y la Comunicación el autor emplea metodologías cualitativas y cuantitativas para proponer un sugerente recorrido por la comunicación deportiva de México en dos ámbitos: la universidad y el espectáculo deportivo.


Presenta la reflexión universitaria como generadora de conocimiento y de actitudes. En el primer caso, abarca numerosos ángulos: la situación de la investigación social del deporte, la búsqueda de marcos conceptuales, el impacto en la vida social y cultural, las expresiones comunicativas, los modelos deportivos que sugieren los medios en la práctica deportiva y la consideración del deporte como índice del nivel de desarrollo y de calidad de vida de las naciones. Y en el segundo, reflexiona sobre el deporte como valor cultural universitario capaz de generar actitudes en las ciencias de la comunicación favorables a la convivencia entre gentes procedentes de diferentes culturas.

El análisis del espectáculo deportivo se realiza a través de dos de sus formas más populares en México: el fútbol y el béisbol. Por una parte, entiende que el balompié conforma una manifestación simbólica de diversas prácticas sociales para el consumo cultural de todo tipo de aficionados, desde el hueso colorado al ciberaficionado: violencia, género, identidad, fomento de la lectura y programas sociales, creación de imaginarios colectivos, presentación de los estadios como monumentos… Y por otra, examina el béisbol por las formas de expresión verbal y no verbal de sus aficionados, los códigos compartidos con la vivencia apasionada del fútbol y una organización cartográfica de espacios, tiempos y memoria subjetiva que permiten investigar y reconstruir la historia.

Este libro de Enrique Rivera Guerrero constituye un significativo aporte a las ciencias del deporte en idioma español y a los estudios sociales sobre la comunicación deportiva latinoamericana por su esfuerzo en la sistematización de la historia deportiva mexicana, por destacar la ingente labor de su comunicación deportiva en cuanto forma de acceso al deporte para grandes capas de la población y por sus constantes referencias a otros estudios latinoamericanos, desde los clásicos Joseph Arbena o Daniel E. Jones hasta la producción de universidades de ambos lados del Atlántico, y que, sin duda, son resultado de su labor como ponente internacional en Argentina, Colombia, Cuba o Estados Unidos.

Apegado a la realidad de aficionados y deportistas profesionales, este ameno viaje por el deporte mexicano, a través de su comunicación, es una experiencia enriquecedora y llena de sugerencias para nuevos estudios sociales. Resulta de gran interés para cualquier biblioteca especializada en comunicación deportiva por el gran relieve que han tenido los medios de comunicación de México en la difusión de la información especializada en idioma español a lo largo y ancho de todo el mundo.

Asturias, 2010.


domingo, 1 de noviembre de 2020

El Sporting entre los ecos de sport y el teléfono móvil


Jesús Castañón Rodríguez

En junio de 2008, el sexto ascenso del Sporting generó una serie de imágenes para el recuerdo popular de Gijón: el parque Hermanos Castro, cañones de confeti hacia el cielo de El Molinón, la “mareona” saltando el muro por la Escalerona para convertir el tramo desde los Jardines de El Náutico hasta la Plaza Mayor en un paraíso rojiblanco, baños de sidra para vivir en el clamor el triunfo…

El fútbol ya no se juega sólo en los terrenos de juego, también se ha convertido en el diapasón de las emociones colectivas que conquista todo tipo de espacios en una participativa fiesta social.

Históricamente, esta labor de emoción social en Gijón dio sus primeros pasos en los “ecos de sport” de los diarios de información general, gracias a figuras como Adeflor, que relataba las aventuras del Gijón Sport Club, José Manuel Aguado "Ball", Luis Álvarez García "Bay-Bay", Manuel Monasterio, Trensor… y tantas y tantas generaciones de informadores que se asombrarían con la actual tarea de atender a la prensa escrita, la radio, la información audiovisual y los incipientes espacios para participar, crear y compartir información y opinión sin fronteras ni horarios.

A lo largo de toda su de historia, el Sporting ha ido con los tiempos y su comunicación social ha sido uno de los principales ejes teniendo como responsables desde el presidente Anselmo López, cuando remitía colaboraciones a la prensa asturiana  y a las revistas de las que era corresponsal (Hércules en Bilbao, Júpiter en Barcelona, España Esportiva y Madrid-Sport en Madrid), hasta la actual labor a toda velocidad con producción de mensajes propios, atención a los medios de comunicación tradicionales, mercadotecnia y campañas de publicidad que coordina ese simpático e imprescindible ser, pegado a un móvil y un ordenador portátil, llamado José Luis Rubiera.

En el paso del siglo XX al XXI, la irrupción de la comunicación mundial y globalizada ha cambiado las formas tradicionales de hacer y su aplicación a la vida del Sporting, ha merecido el estudio de Estefanía Suárez-Otero Redondo, una periodista que ha sabido combinar su formación británica de una Licenciatura con honores en Periodismo y Comunicación en la Universidad de Wolverhampton (Reino Unido) con la emoción de una rojiblanca convencida que, según cuenta la leyenda familiar, esperó a venir al mundo hasta bien entrada la noche para que regresara el padre de El Molinón y es socia desde los nueve años.

A lo largo de sus capítulos, Idioma sportinguista aporta claves para comprender el funcionamiento mediático del fútbol moderno en el marco de la Unión Europea y los motivos que llevan a crear gabinetes de prensa, comunicación interna y comunicación externa, interacciones desde Internet,  celebraciones de los centenarios del club y del estadio…



Destaca la creación de la Jefatura de Prensa y la labor que ha desarrollado entre 1997 y 2005 con la creación de soportes comunicativos y salas de prensa en la Escuela de Fútbol de Mareo y El Molinón, la formación de estrategias para aumentar los ingresos de publicidad y de patrocinadores, el cambio de la imagen corporativa, la búsqueda de una correcta documentación histórica y la generación de un sistema de relaciones con protagonistas, negocios y comercios.

Y también resalta la innovación de múltiples canales de comunicación de los que el sportinguismo ha disfrutado en ese tiempo: periódico gratuito los días de partido de Liga, revista, mensajería y boletines, cartas personales, informes de prensa, radio digital, notas y ruedas de prensa… o un sitio web que fue reconocido en 2004 por el semanario Don Balón como el mejor de Segunda División y uno de los cinco primeros de todo el fútbol español.

La historia de este volumen, que tiene en sus manos, arrancó como una Tesis de grado que se leyó en mayo de 2006 en la Universidad de Wolverhampton (Reino Unido) con el título  The press office of the Real Sporting of Gijón. Communication in football clubs y fue dirigida por Dennis Foy, Catedrático en Medios de Comunicación y Publicidad,  coordinador de Relaciones Internacionales del Departamento de Medios de Comunicación y admirador de “El Brujo” Quini, y por Sarah Williams, Coordinadora y Catedrática de Relaciones Públicas de la Facultad de Humanidades, Idiomas y Ciencias Sociales.

Ahora se ve transformado en Idioma sportinguista como un estudio pionero para el fútbol español porque proporciona datos sobre la comunicación empresarial en las sociedades anónimas deportivas de la Unión Europea y sugiere pistas para otros estudios sociales del deporte.

Es original para los trabajos sobre el Sporting porque plantea una nueva dimensión: el análisis de la vida de un club profesional, más allá de la constante reescritura de la historia deportiva en las canchas.

Y es verosímil porque ha tenido acceso al restringido mundo interno de los despachos del club y refleja, de primera mano, las principales tendencias en la especialización en comunicación de las sociedades anónimas deportivas y en estrategias para llegar a la sociedad con más eficacia.

¿Forma parte de la “mareona” que sigue al Sporting? ¿Se emociona con sus venturas y desventuras en El Molinón, en el chigre o conectándose a Internet desde el fin del mundo? ¿Le gusta la comunicación empresarial? ¿Es periodista? ¿Siente curiosidad por comprender el trabajo de despacho que durante toda la semana da paso a la magia de los noventa minutos en la cancha? Pues entréguese con fervor a Idioma sportinguista un libro agradable de leer y de seguir, que está llamado a ser una obra de referencia para el mundo rojiblanco.

Asturias, 2008.






jueves, 1 de octubre de 2020

Prólogo

 Sergio Ricardo Quiroga (*)

Tras algunas experiencias, estudios e investigaciones en los últimos veinte años se ha profundizado en las múltiples relaciones difusas y contradictorias surgentes entre la comunicación y el deporte, núcleos problemáticos que habían comenzado a salpicar primero y luego a incidir fuertemente en la agenda académica de los investigadores en comunicación y de otras disciplinas, aunque su clima conceptual y sus fronteras, en ese momento, parecía no estar aún formulado con precisión.
Sin embargo asistíamos a un momento de creciente reconocimiento de la interacción entre estos dos campos culturales-académicos que exponían complejidad y transdisciplinariedad. Potencialmente era un gran desafío para los estudiosos poder iluminar más, reconocer límites, fronteras o posibilidades de este terreno desconocido.

El deporte había vivido un singular “desencuentro”, una idea de Pablo Alabarces (1998), con la academia. El deporte como fenómeno de la cultura social había sido pensado por otros terrenos de producción intelectual y no es hasta mediados de los noventa que se puede notar una producción autónoma de estudios sociales y culturales del deporte.



Portada de la Guía del lenguaje deportivo 2017.

Hoy reconocemos que el deporte moderno nació en el siglo XIX en Inglaterra como una expresión de estatus y distinción de las clases altas o sectores privilegiados. Como ha destacado el sociólogo francés Bourdieu (1990) el nacimiento del deporte es también la consecuencia del desarrollo de las fuerzas productivas capitalistas y el resultado de la disminución de la jornada laboral, de la urbanización y de la modernización de los transportes.

Los estudios de comunicación han reconocido el fenómeno de la otredad. Esto no es gratuito ya que el problema del otro es el problema de la comunicación. Afirman los estudiosos que no existe comunicación sin malos entendidos, sin ambigüedad, ya que en ella, participan seres humanos. También se ha establecido que a través del lenguaje la sociedad establece como cada persona puede expresarse ya que lenguaje y la lengua son elementos constitutivos de la identidad y de la integración social. El lenguaje es una dimensión en la que se mueve la vida humana y hace que el mundo llegue a la existencia en términos de Heidegger.

En la actualidad, el lenguaje periodístico-deportivo “se caracteriza por ser una variante del uso común de la lengua” (Oliva Marañon, 2012:12). Jesús Castañón Rodríguez es un creador del espacio académico constituido por el idioma y el deporte, fundador de una página con ricos contenidos sobre la temática como es www.idiomaydeporte.com. Es además, un intelectual español dedicado hace 35 años al estudio del lenguaje deportivo en cinco dimensiones: literatura, pensamiento e investigación, bibliotecas, referencias y exposiciones. Para Castañón Rodríguez el idioma español en el deporte es una forma de expresión policéntrica.

El nuevo libro Guía del Lenguaje deportivo 2017 es una nueva contribución del Dr. Jesús Castañón Rodríguez que propone desde el terreno lingüístico y el nivel creador del idioma un ámbito de rememoración de 1992 con su contribución al Olimpismo, al lenguaje periodístico y a la educación. En esta obra se repasa la dimensión de los Juegos Olímpicos, la contribución española, el legado de Samaranch al Movimiento Olímpico y el aporte que supuso para la lengua y literatura española la realización de los Juegos Olímpicos. Guía del Lenguaje deportivo 2017 es además un aporte destacado que echa luz sobre el universo constituido entre el lenguaje deportivo, el deporte y el olimpismo.

Una obra imperdible para los intelectuales y estudiosos de la temática que aborda de manera profunda, detallada y cronológica las más importantes contribuciones relacionadas al deporte, al olimpismo y su sinergia con el idioma.


Bibliografía
Alabarces, P. (1998). Desborde, exceso y ausencia: los estudios sobre deporte en la Comunicación, la Antropología y la Sociología Latinoamericana. Ponencia ante el IV Congreso Latinoamericano de Ciencias de la Comunicación, ALAIC, Recife, setiembre.
Bourdieu, P. (1990). Sociología y cultura. México: Editorial Grijalbo.
Castañón Rodríguez, J. (1997). “El deporte y el lenguaje. Bibliografía”. En La Página del Idioma Español, Río de Janeiro, 17 de julio.
Oliva Marañon, C. (2012). Lenguaje deportivo y comunicación social: prototipo coetáneo de masas. Revista de Comunicación de la SEECI. (Julio 2012). Año XV (28), 11-29. Disponible en http://www.seeci.net/revista/hemeroteca/Numeros/Numero%2028/n28-2.pdf.

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(*) Esp. Sergio Ricardo Quiroga es Coordinador de Investigación y Director de la Cátedra de Pensamiento Comunicacional Latinoamericano del Instituto Cultural Argentino de Educación Superior (ICAES) Argentina. Email: sergioricardoquiroga@gmail.com

martes, 1 de septiembre de 2020

Prólogo


Prólogo

Carmen Menéndez (*)

El carnaval de las palabras deportivas constituye el último trabajo publicado por Jesús Castañón sobre terminología en el ámbito deportivo. A un erudito como él, la elaboración de este estudio, que reúne términos y expresiones de ambos lados del Atlántico, le habrá dejado agotado de tanto viaje verbal entre España y un total de dieciocho países latinoamericanos.

Me imagino al autor a punto de agarrar viento en la camiseta -expresión uruguaya para referirse al entusiasmo de manera exagerada- mientras bota la bola -así dicen en Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela a realizar una tarea con éxito-, aunque él rechace que su contribución lingüística suponga un jitazo, según emplean en Honduras y México para referirse a un triunfo o éxito grande.

 

Carmen Menéndez y portada del especial El carnaval de las palabras deportivas.


Estas son solo algunas de las decenas de expresiones deportivas con las que Jesús Castañón festeja un carnaval especial que le lleva por estadios, canchas y recintos, en los que se acomoda en cada uno de sus graderíos entre atronadoras celebraciones, bulliciosas fases de espera y lacónicos momentos deseosos de remontadas. En esos asientos o en cualquier rincón del recinto deportivo, incluidas salas de trofeos o el más insignificante en apariencia espacio de instalación, este profesor, considerado una autoridad en terminología deportiva en español, se empapa de cuanto ocurre en el lugar que acoge la competición; luego sale, abandona el equipamiento y comienza el recuento y análisis de palabras y expresiones, esas con las que el deporte se entremezcla, se desliza y se adentra, sin importar que quien las emplea o recibe sea apasionado seguidor de un club o de una especialidad deportiva, o simplemente un profundo desconocedor de la materia.

El carnaval de las palabras deportivas aglutina una selección de términos y expresiones recogidos por su autor durante treinta y cinco años de recorrido por la zona teórica del lenguaje. En estas tres décadas y media también se ha paseado físicamente por los grandes referentes del carnaval más cercano a las palabras deportivas que encuentran en el antiguo estadio de Maracaná, en Brasil, el enclave en el que se consumó el hechizo de este asturiano afincado en Valladolid, o quizás palentino con vitola de hijo adoptivo de Asturias. Allí, en la tierra del sambódromo quedó prendado de la magia de la palabra y de la fuerte convicción con que el guía del estadio, el inolvidable Isaías, un hombre muy corpulento, narraba con extraordinaria pasión la historia del mítico Maracaná.

De América a España porque Castañón ya había apuntalado mucho antes su querencia por los equipos arraigados en ciudades con solera carnavalesca, como el Sporting de Gijón. Sus veranos familiares en esta localidad asturiana le potenciaron su apego al deporte, en especial al fútbol, con el que se reencuentra cada temporada en su visita anual a El Molinón. Como él, la Sardina del Antroxu gijonés también reaparece cada año por esta época convirtiéndose en protagonista locuaz del carnaval local, en el que se entremezcla con el colorido, los destellos y la aureola del fructífero deporte de la ciudad.

Oviedo, 2016.

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(*) Periodista que ha cubierto los Juegos Olímpicos de verano de 2004 y 2008 en Atenas y Pekín. Vinculada al Centro de Estudios Olímpicos de la Universidad de Oviedo, su trayectoria está unida a la Agencia Efe de noticias, el diario El Mundo y la Cadena Ser. Vicepresidenta de la Asociación de la Prensa Deportiva del Principado de Asturias, en 2003 recibió el Premio Nacional de Medios de Comunicación, otorgado por la Federación Española de Piragüismo, y, en 2007, el Premio Deportivo Ciudad de Oviedo a la mejor labor divulgativa del deporte base.


miércoles, 1 de julio de 2020

Prólogo


Prólogo

Paco González (*)

Cuando tenía 13 o 14 años yo pensaba que en el mundo entero no podría existir alguien que estuviera más chiflado que yo por el deporte. Me gustaban todos los deportes y me aprendía todas la reglas y clasificaciones posibles. Sin embargo, a lo largo de estos años he ido descubriendo con alegría que el mundo está lleno de locos como yo. Incluso se podría decir que dentro de ese manicomio yo estoy bastante cuerdo. No podría decir exactamente quien es el "mayor tarado del reino", pero hay algunos que aspiran seriamente al trono y encima trabajan conmigo: ese Maldini que se ve partidos sub-17 entre Togo y Fidji, ese Pedro Martín que saca estadísticas hasta de los saques de banda... El caso es que irrumpe con fuerza en el top ten el autor de este libro, Jesús Castañón. Ya me había advertido mi amiga Carmen Menéndez que lo de Jesús no era normal y que su capacidad de trabajo era agotadora (para los que le rodean, claro). Al leer esta su obra me quedé asustado de la paciencia y perseverancia, de las horas y horas de curro, que este diccionario tenía tras de sí. Hay que amar mucho al deporte para realizar un compendio así.

Yo se lo recomiendo como libro de consulta permanente a todos los apasionados por cualquier modalidad deportiva. Pero también a todos los que tengan un mínimo afán de perfeccionar su vocabulario, entre los cuales me encuentro. ¡Cuántas patadas pegamos al diccionario los profesionales de los medios! Y qué poco conocemos de la terminología exacta en la mayor parte los deportes (yo me acabo de enterar de que una cangreja no es lo que todos pensamos sino una vela trapezoidal). Por cierto, voy a incitar al autor para que, en su día, prepare una segunda parte en la que -a ser posible- españolicemos un poco tanto extranjerismo; porque hay páginas en las que uno alucina: skeet (en tiro), skiff (en remo), skip(además de en la lavadora, en curling) y skish (en pesca)... Lo siento Jesús, tú no tienes la culpa.




Paco González y portada del libro Diccionario terminológico del deporte.


Si usted siempre quiso saber la diferencia ente un ippon y un wazza-ari cada vez que en los Juegos Olímpicos daban judo, este es su libro. Una obra llena de curiosidades (batido de huevo es un ejercicio de natación), que refleja precisamente la curiosidad del autor, capaz de contarnos como se dice salto de pértiga en Sudamerica (de garrocha), o de preguntarse a qué diablos juegan esos locos que dicen practicar fútbol y le ponen el "apellido" australiano. Sólo alguien que ame y respete el deporte como Jesús se podría embarcar en una obra de semejante tamaño, con más de 5.000 entradas. Lo del amor lo digo porque no ha podido controlar su admiración por los protagonistas de todo esto, y ha incluido reseñas biográficas de más de 600 profesionales del deporte. Desde Anquetil al mítico Babe Ruth (¿Que quién era Babe Ruth?... A usted no le gusta el béisbol, ¿eh?).

Hablar bien (o escribir) es hacerlo con corrección, intentando al menos utilizar los términos adecuados en cada situación. En la radio, la improvisación te lleva al error muy frecuentemente... o a las coletillas que cada uno tiene para ir ganando tiempo y encontrar la palabra exacta que refleje con precisión aquello en lo que estás pensando. Este libro está lleno de palabras exactas, y a todos los periodistas nos vendría de perlas consultarlo casi a diario. A los futboleros casi se nos ha olvidado que un pase de pecho se puede ver en la Ventas, pero también en balonmano. A mí desde luego me va a servir de guía-diccionario-enciclopedia-vademécum para cualquier duda que me surja.

Como todo el mundo está de acuerdo en que "hay que leer más", yo me limitaría a añadir que "hay que leer mejor", y si usted ha abierto esta página es que tiene la intención de hacerlo y aprender. Le felicito.

Usted es otro loco del deporte, ¿verdad?... pues le va a encantar.

Madrid, 2004.
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(*) Periodista. Premio Ondas en 2002.


lunes, 1 de junio de 2020

Loas a la obra, al autor y a los editores;


Prólogo

Loas a la obra, al autor y a los editores; cartas y críticas a los poderes públicos; exaltación del fútbol como cultura y ¡Viva el Sporting!

Mauro Muñiz (*)

"En los años 60 y 70 se destacó la conversión
de la entidad en una seña de identidad
desde el lema de Cesc 'El Barca más que un club
y el fútbol, más que un deporte". (De esta obra)

Queridos lectores:

Consciente de la importancia de un prólogo y siendo yo un experto en el género -género destinado a elogiar lo que se prologa- comenzaré con una fuerte crítica para expresar mi indignación por la modestia con que los editores y el autor presentan al público, de nuevo, una obra ("El humorismo español y el fútbol") aparecida hace nueve años y reeditada ahora, con un nuevo título, oportuna y muy galanamente, gracias a "Fútbol Asociados". Oportunamente porque se hacía esperar.

Modestia intragable. Humildad victimista. Declinación de responsabilidades. Rechazo a todo elogio por muy merecido que sea. Esto no es serio puesto que autor, editores asociados y la misma obra, niegan su propia victoria por goleada mientras las gradas les aplaudimos, les damos la copa ganada en una dura final, y les pedimos que nos obsequien con sus camisetas bien sudadas. La razón es que las patadas al balón en este "Humor a patadas" han roto las redes y los largueros por su potencia, pericia y belleza. Esta obra tenía que figurar de texto, desde hace nueve años, en las Escuelas, los Institutos y las Facultades Universitarias, incluyendo las específicas Escuelas y Centros Superiores de Formación Deportiva, ya que estamos ante una necesaria y logradísima contribución al fútbol como cultura, que es una expresión del modo de ser de nuestro tiempo. Si el maestro Ortega viviese hubiera sostenido esta tesis a la altura necesaria para que los filósofos contemporáneos abriesen, en una interpretación pedagógico-realista de lo que es el balompié, nuevas perspectivas a la capacidad de pensamiento y acción del Mundo moderno.

Trabajando como redactor jefe en "Gaceta Ilustrada" de Madrid, fundada y dirigida por el gran periodista y escritor gijonés Manuel Suárez Caso, me encontré un día en el Bernabéu con uno de los inmortales de la publicación, el profesor y Académico de la Lengua don Antonio Tovar, acompañado por otro intelectual de campanillas al que no cito porque quizá no le guste.

- ¿Ustedes aquí, maestros?

- Sí, aquí, querido Mauro, donde debemos estar: con las masas.

Luego me explicó, con la cordialidad y benevolencia que ya no existen en el panorama literario español entre los maestros y los alumnos que, ni las Olimpiadas griegas ni los Juegos romanos, tuvieron en su tiempo la importancia que tiene el deporte del balón en el nuestro.

¿El Fútbol como cultura? Sí, en la medida que ésta, la Cultura, constituya una expresión de la racionalización de la naturaleza, un mecanismo de la Civilización, aquello que integra a través de mitos, saberes, ciencias, sentido de la superación, pluralidad de personas, simbolismo, incitación al desarrollo de la vida humana... y todo esto es el fútbol que, como sabemos porque lo dicen los manuales, comenzó en Oriente, se extendió por Occidente y se profesionalizó, tras asentarse en Gran Bretaña, en 1885. Era el año en que es un éxito "La Regenta" de Clarín; el Doctor Ferrán da a conocer su vacuna contra el cólera; España vibra con Lagartijo y Frascuelo; muere Alfonso XII, y la María Guerrero debuta en el teatro. Casi nada, la historia en un hilo. Y el fútbol que había entrado en España, pero no en patera, por donde ahora entran los inmigrantes a Eldorado de Almería, ya disponía de una liga profesional. Diez y nueve años más tarde se fundaba la Federación Española, que ahora parece una olla de grillos, cuyos estatutos y reglamentos se redactan cuando comienza la Primera Guerra Mundial. El fútbol se había instalado en el sur, el centro y norte de España y, en Asturias, surgían las cabezas y las piernas que reverdecieron, aún más si cabe, nuestros verdes campos de edén asturiano, y los estadios internacionales, incluyendo el de Amberes.

La carrera del fútbol fue meteórica y, en el fondo, podríamos decir que el fútbol es el estado normal de los occidentales entre guerras. Al acabar este siglo XX, ¿qué queréis que os diga?, los españoles podemos reeditar el lema imperial de Carlos V "En los dominios de España nunca se pone el sol", porque si no tenemos política de primera mano igual que los norteamericanos, en los cinco continentes, sí disponemos y ejercemos la que nos dan los goles. Nuestros emigrantes, y los que no lo somos, nos sentimos ciudadanos universales de primera cuando, una y otra vez, demostramos que once contra once, no hay quien nos gane y, si nos ganan, es por culpa del árbitro.






Mauro Muñiz y portada del libro Humor a patadas.

Se ha escrito que, gracias al fútbol, las dictaduras intentan alienar a las masas. Claro que sí. Las dictaduras y las democracias desde los romanos. El poder político siempre ha buscado sumisión o por la fuerza o por el engaño. Y casi siempre lo ha conseguido. Pero el fútbol es más que el poder político. Se deja mimar por él, se aprovecha de él y lo somete a sus propios encantos y, si no, no hay más que ver las mimosidades, complacencias, carantoñas y libidinosidades con que los políticos, antes y ahora, buscan los votos del pueblo retratándose en las tribunas en todas las finales, gane quien gane. (En las finales, queridos amigos, no hay perdedores, sino ganadores...)

Comprendo, al paso de los años, la importancia -no podía ser de otra manera- del maestro Tovar en su explícito reconocimiento del poder futbolístico de las masas. Comparto un no periclitado concepto de que las masas, y no las mayorías, son las verdaderas protagonistas de la Historia, pues que las últimas, en definitiva no son más que puras estadísticas manipuladas, políticamente, por las urnas. Las masas, por el contrario, nunca son silenciosas. Sin ellas no hay revolución posible, quieren vivir con su lenguaje y, si hace falta, mueren con el viva en la boca. Las mayorías, en cuanto suena algo, se meten debajo de la cama. Las masas concurren al fútbol y, como un milagro imperado por una racionalidad instintiva, ondulan, cantan, se exaltan, se indignan, levantan la tarde en las horas de combate y la hacen grandiosa y resucitan en las alamedas perdidas del domingo, la canción de los rivales. Quien no vea en las masas, a lo largo de un partido de fútbol importante, el desarrollo de un orden, por escandaloso que sea, que se vaya a la siesta o al nirvana político del "café, copa y bulo...".
La cadencia integradora de nuestra vida pública ofrece su mejor expresión, la más vibrante, incansable y comunicativa, en los estadios de fútbol. Y es difícil negar, por doloroso que lo sintamos, que los mejores homenajes a la Bandera de todos, se hacen en y desde las gradas.

La Cultura del fútbol es una cultura de masas, para las masas y ha recibido la alternativa de los humoristas, que son los filósofos geniales de nuestro tiempo. Humor a patadas representa, como digo, una afirmación, docta y rigurosa, de la imparable ascensión del fútbol como cultura. Cuando lleguemos a ocupar nuestros reservados y merecidos sitiales en los cielos, comprobaremos que Dios y los ángeles, tronos, virtudes, potestades, dominaciones, querubines y serafines, celebran el domingo llevando pancartas y camisetas a favor de sus equipos en la liga.

Con una excepcional, paciente, rigurosa dedicación, y con prurito doctoral, el autor ha hecho un servicio impagable a la cultura ya la convivencia democráticas pues que, sin fútbol, en España ya hubiese triunfado la referencia goyesca del garrote.

El fútbol organizado des activa las tendencias fratricidas que campeaban y enseñoreaban el bronco paisaje histórico español y ha sentado a los españoles, para que diriman sus cuestiones eternas, en las gradas y, desde ellas, hacen de la paz una gloriosa competición compartida, mientras el balón, por los aires o bebiendo y besando el jugoso césped, canta que el mundo no es colombino sino que, redondo y fulgurante, lleva el mensaje del alirón al Cosmos tentado por el caos del bing-bang. Importa ganar, importa no perder. Pero con final victorioso o no, gana la lealtad y la solidaridad con los colores propios. Los colores del arco iris de la personalidad colectiva. El mahón, el humo, la entraña carbonaria, la azulosa mirada del mar, el trajín de nuestras gentes, las ganas de vivir, la bondad del pan y el rechazo al miedo. ¡Ay, nuestros colores! Los colores de nuestro equipo nos visten de fiesta y combate vital. Cuando lanzamos las arengas por nuestro equipo llamamos al pueblo por su nombre y todo vuelve a ser siempre hermoso. Son las claves del fútbol que, a veces con bronca, levantan las ganas de seguir, fuera del estadio, en la convivencia y la rivalidad.

Se trata, la del autor, de una hazaña irrepetible. Ha entrado en el humor nacional y ha recogido, en su estética y su invasiva crítica de gracia, durante veintiún años, en esta antología perfectamente matizada, todo lo que sobre el fútbol han dicho escritores, filósofos, dibujantes, en los medios de comunicación. El libro, por lo tanto, es una agenda puntual para periodistas, políticos, académicos, aficionados, para todos cuantos estamos enganchados en el tirón del fútbol, que es la más plural y lúdica expresión del ser de nuestro tiempo.

Muchas gracias a Jesús Castañón, cuyo padre fue compañero mío en la Escuela de Periodismo, un gran escritor que cantó a su tierra en "Romances de Grisú", compartió su vocación con la de catedrático de literatura y fue, y es, un orgullo para mi generación. Jesús Castañón es, como su padre, de la cantera. Esta obra le convierte en el primer cronista intelectual del fútbol español.

Un saludo a José-Manuel Femández, que sigue fabricando fútbol y creando futbolistas. Su imagen en el campo no ha sido olvidada y reverbera en el recuerdo, en las tardes de los domingos, cuando admiramos a las nuevas generaciones. Es más que de nuestra cantera, ahora. Él la hace.

Y otro, a los viejos amigos supervivientes de la escuela pública El Arenal, que teníamos claro las tres cosas más importantes, además de la familia y del barrio, en el Universo: Dios, España y el Sporting de Gijón.

Madrid, 2002.

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(*) Mauro Muñiz es periodista y escritor. Graduado en la Escuela Oficial de Periodismo y  doctor en Ciencias de la Información, ha sido presidente del sindicato Asociación Profesional Libre e Independiente y jefe de prensa de CSI-CSIF. Su trayectoria periodística ha estado vinculada, entre otros medios de comunicación, a los diarios madrileños Abc, El Alcázar y Nivel, el gijonés El Comercio y el conquense Ofensiva, a los semanarios El Español, Gaceta Ilustrada y La Actualidad Económica y a Televisión Española, canal en el que desempeñó el cargo de Jefe de los Servicios Informativos. Su labor literaria ha comprendido cuentos, relatos cortos, poemas y ensayos.